Tiempo y Espacio

por | 06/07/23

Si el otro día hablábamos de “ponérnoslo fácil” como un ingrediente para conseguir hacer aquello importante para nosotr@s, hoy hablamos de otro ingrediente: darnos tiempo y espacio.


El Slackline (o “cuerda floja”) es un deporte de equilibro que consiste en moverse sobre una cinta que se encuentra atada a dos puntos fijos. Al estar hecha de materiales como el nailon o el poliéster tiene cierta elasticidad, lo que diferencia esta práctica del funambulismo. Todo lo que tiene que hacer un@ es subirse ahí arriba y tratar de mantener el equilibro. Al inicio, el simple hecho de mantener el equilibro unos segundos puede convertirse en un auténtico logro (doy fe). Después, se pueden ir introduciendo movimientos como caminar, saltar e incluso, algunas personas muy entrenadas, hacen auténticas piruetas.


Lo cierto es que la única forma de ir mejorando esta habilidad (y como suele ocurrir generalmente) es darse tiempo y espacio para ello. Sin embargo, en ocasiones, en el proceso de plantearnos aprender algo (o introducir algún cambio en nuestras vidas) no lo tenemos en cuenta y podemos acabar funcionando con un nivel de exigencia que no se ajusta mucho a la realidad.


Cuando esto ocurre, podemos vernos exigiéndonos conseguir un resultado muy concreto (como hacer una pirueta determinada en el slackline) y “machacándonos” cuando no lo logramos (“debería saber hacerlo”), no mirando a todo el aprendizaje que se está construyendo, no disfrutando del proceso e incluso pudiendo llegar abandonar algo que, inicialmente, queríamos hacer (“esto no es lo mío”). Esto, lejos de acercarnos a lo que nos importa, puede hacer que nos detengamos y que incluso lo vivamos con mucho malestar.


La realidad es que, de antemano, no hay manera de saber si lograremos hacer o no esa pirueta. Tampoco podemos saber cuánto tiempo tardaremos en lograr hacerla (si es que lo logramos). Son las reglas del juego.

De forma que quizás sea más útil centrarnos en lo que si está en nuestra mano: proporcionarnos tiempo y espacio para aprender. Quizás, de este modo, vivamos el proceso de otro modo.

Gracias por leerme,

Lucía