Desmontando mitos sobre el amor romántico

por | 13/05/20

¿Existe el amor a primera vista? ¿Es posible que exista ese flechazo que tantas veces hemos visto en las películas?

Lo cierto es que esto que se conoce como “flechazo” o “amor a primera vista” tiene más que ver con lo que coloquialmente llamamos “idealizar” que con el amor. Y es que, en los primeros contactos con alguien poco podemos saber de esa persona más allá de lo simpática o atractiva que nos parezca. Y esto, como no, puede venir acompañado de emociones y sensaciones que nos pueden despistar. Sin embargo, todo lo demás aparece a medida que vamos conociendo y nos vamos dejando conocer y, por tanto, a medida que pasa el tiempo.

¿Y por qué nos sucede esto a los humanos?

  • En primer lugar, el modelo de amor romántico imperante en nuestra sociedad occidental al que hemos estamos expuestos desde bien pequeñ@s nos transmite muchas creencias en torno a lo qué es y no es el amor, y sobre lo qué es y no es amar que, en muchas ocasiones, no se ajustan con la realidad. Esto nos ha calado tan hondo que hemos generando muchas creencias sobre el amor que influyen de forma importante en nuestro comportamiento.
  • En segundo lugar, la forma de funcionar que tenemos los humanos (y que nos diferencia de los ordenadores) favorece que hagamos juicios rápidos (y por tanto idealicemos) para simplificar. Esto es lo que en psicología conocemos como “Efecto Halo”. Se trata de un efecto que ha sido muy estudiado en distintos ámbitos y que consiste en un error que cometemos a la hora de procesar la información. En este caso, lo que ocurre es que cuando vemos algo que nos gusta en una persona (p. ej., apariencia física) tendemos a atribuirle muchas más cosas positivas sin tener ninguna evidencia de que eso sea así.

La consecuencia es que podemos vernos “siendo cieg@s” a lo que la otra persona nos aporta, llegando incluso a encontrarnos en relaciones en las que no estamos satisfech@s.

Cuestionarnos algunas creencias que tenemos sobre lo que es y no es el amor y deternos a observar con calma cómo nos vamos encontrando con las personas que conocemos a medida que pasa el tiempo quizá pueda llevarnos a relaciones más satisfactorias.

Gracias por leerme,

Lucía